Kikuyo extiende sus tentáculos por toda mi ciudad. Es una antigua fuerza que devora todo a su paso. Casi 100 años después de que Kikuyo entrara a Colombia, éste se ha expandido tanto que ahora es difícil imaginar el paisaje sin él. Su omnipresencia lo ha hecho invisible a quienes nacimos después de su llegada.
Guiados por voces que le hablan a Kikuyo, vemos imágenes de observación de Bogotá, una ciudad que esta siendo devorada por el pasto. La noche llega y las voces que le hablan a la misteriosa criatura se hacen visibles. Escondidas bajo un velo de pasto, sus almas vagan en la noche por calles desiertas y desaparecen en la neblina de la mañana. Cuentan la historia de cómo Kikuyo se tragó nuestra ciudad y vivió mucho después que todos nosotros.